
La muerte de una persona querida es un momento difícil para cualquier adulto. Cuesta entender que ya no volveremos a ver a esa persona. Pero como adultos podemos entender que es ley de vida, lo asumimos y seguimos adelante. Para los niños es un momento extraño e incierto. Explicar la pérdida de un ser querido a niños es una situación en la que no sabemos cómo actuar.

Las fases del duelo ante la pérdida de un ser querido son diferentes para niños. Frente a la de los adultos, que suelen pasar por cinco fases, los niños pasan por diferentes etapas. Dependiendo de la edad estas fases o etapas van cambiando.
Para los niños de hasta tres o cuatro años la muerte no existe. Para estos niños la pérdida de un ser querido es reversible y pueden entender que en realidad que el ser querido está durmiendo. Es a partir de los seis años cuando esta noción empieza a cambiar. Finalmente es a partir de los diez años cuando los niños adquieren la noción de muerte irreversible y final.
Tenemos que tener en cuenta que los más pequeños pueden de la misma forma la pérdida de un ser querido y la pérdida de su querida mascota. Ellos pueden sentirse y pasar por las mismas fases en ambos casos.

Las manifestaciones de tristeza y rabia ante la pérdida de un ser querido en niños son muy variadas. Dependerán de cada niño y de la relación con el fallecido. La manifestación pasará desde la negación y no entendimiento de que esa persona ya no volverá a una tristeza profunda.
En general, la muerte de un ser querido puede provocar: conmoción, ira, miedo a perder a sus padres, culpabilidad y tristeza.
La idea de perder a un ser querido puede hacer que los niños se muestren incrédulos. De esta forma expresan la conmoción. En esta situación, los pequeños nos pueden preguntar por esta persona varias veces seguidas. Pueden incluso preguntarnos sobre si el fallecido realiza funciones vitales como comer o ir al baño.
Por otra parte, nuestros hijos pueden expresar ira a través de los juegos, las rabietas o las pesadillas. Los niños pueden empezar a jugar de forma violenta, tener rabietas con la familia diferentes a las habituales o sufrir pesadillas nocturnas. Las pesadillas son sueños desagradables que no saben como explicar y, tal vez, parezcan no tener relación con la pérdida de un ser querido.
Por su parte, la culpabilidad aparece con mayor probabilidad cuando la relación entre el fallecido y el niño era un poco difícil. En esta situación, puede que los niños se sientan responsables de la muerte de esta persona. Es importante explicarles que la muerte va más allá de los enfados o las malas relaciones que hayan podido tener. Ellos tienen que entender que no son los culpables de lo sucedido. Es imprescindible para que desaparezca la culpabilidad.
Por último, la expresión de la tristeza también puede darse de muchas formas. Puede que los pequeños no vengan a nosotros para decirnos que están tristes, pero aún así podemos notarlo en otras muchas conductas. Entre esas conductas podemos encontrar una disminución del rendimiento escolar, sobre todo en niños un poquito más mayores. También podemos verlo en los problemas a la hora de comer, negándose a hacerlo y disminuyendo la cantidad que comían habitualmente. Cuando vemos que los pequeños ya no quieren hacer actividades que antes les gustaban mucho.
En primer lugar debemos saber en qué momento se encuentra nuestro hijo en relación con el concepto de muerte. Entender el punto de vista de nuestro hijo sobre la muerte es importante. Centrarnos en él nos ayudará a explicar la pérdida.
Tenemos que explicarles que es algo que nos afecta a todos y sobre todo qué es. Puede que nuestro hijo no sepa nada sobre qué es la muerte. Aquí tenemos que explicarles que es un estado en el que el cuerpo no funciona (fin de las funciones vitales) y que no hay vuelta atrás. Es decir, es irreversible.
Todo esto va a hacer que los niños vayan formándose su idea sobre el duelo y la muerte.
Hay que explicarles que esa persona ya no volverá y que los quería mucho. Los niños tienen que sentir que la muerte de esta persona no es por algo que ellos hayan hecho. Para ello, es bueno hacer hincapié en que esa persona los quería mucho y aunque ellos ya no podrán verla, esa persona seguirá estando con ellos.
Tenemos que asegurarnos de que no se sienten responsables de la pérdida del ser querido.
Podemos decirles que se ha convertido en un angelito que siempre estará con nosotros. Que ahora forma parte del firmamento y es una de esas estrellas que vemos en el cielo por la noche. Cualquier metáfora emotiva que ayudará a nuestro pequeño a superar la pérdida.
En este momento, es bueno intentar mantener la rutina para que no sientan que todo ha cambiado.
Tenemos que apoyarlos y darles cariño para ayudarles a superar su duelo.
¿Has explicado alguna vez la pérdida de un ser querido a niños? ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo fue el duelo de los niños?