María Montessori, la mujer que revolucionó para siempre la educación. Fue la creadora de este método. Se basa en el respeto hacia nuestros hijos y en la confianza que depositamos cuando hacen alguna actividad. Debemos crear un entorno para él. En el que tu hijo se sienta cómodo y seguro y pueda desarrollar su potencial.

Lo primero es adaptar la casa. Tu hijo no tardará mucho en comenzar a explorar y tocarlo todo. De esta manera es adecuado que las cosas peligrosas las quitemos de su alcance. Con forme va creciendo se van interesando cada vez por cosas distintas de su hogar. Si tienes más de un hijo tienes que intentar adaptar la casa a los dos ya que tendrán necesidades similares. Pero no del todo iguales.

Los padres podemos estimular los sentidos de nuestros hijos dándole juguetes diferentes. Los juguetes de tela para que ellos conozcan ese tacto y se vallan familiarizando. Si es más pequeño o más grande o si esta frío o caliente. Todo esto lo aprenderá tu hijo jugando e investigando. El solo notara las diferencias de unos a otros y comprenderá que no es el mismo objeto ya sea por el tacto o por otra característica.

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Crear en nuestra casa un lugar agradable donde tu hijo sepa que ese lugar está destinado a leer, o a pintar, etc. De esta manera intentaremos que desarrolle sus capacidades e inteligencia emocional. Tu hijo sabrá que ese lugar es para dicha función. Ponernos con ellos a leer en ese lugar hará que tu hijo no se aburra. Estaremos exprimiendo su potencial.
Algo tan sencillo como que nos ayuden en las tareas. Tu hijo debe aprender que es algo habitual. Nos pueden ayudar por ejemplo a regar las platas u otras actividades que sean sencillas para ellos. Se sentirán que colaboran con los mayores y a la larga lo harán por ellos solos sin la ayuda de sus padres.

Recuerda que tu hijo tiene mucho potencial. Debemos fomentar el aprendizaje y la autonomía.
¿Y tú, cual usas en casa?