

En nuestra cultura es muy común que cuando una mujer da a luz a su bebé, familia, amigos y conocidos vayan a visitarla. Lo tenemos interiorizado en nuestras costumbres, pero no siempre las costumbres son lógicas y buenas. La mayoría de las veces estas visitas se convierten en un verdadero agobio, pero para la mujer que acaba de dar a luz no le es fácil decir «no tengo ganas de que estéis aquí».
Los primeros días después del parto no son fáciles. La mujer que acaba de dar a luz ha pasado por la experiencia más intensa de su vida. Puede ser que haya tenido su parto deseado, o puede ser que no haya sido como ella imaginaba y no le apetezca contarlo una y otra vez. Quizá esté dolorida, o quizá simplemente cansada. Acaba de conocer a su bebé y cientos de preguntas y dudas le rondan por la cabeza. Seguramente esté tratando de iniciar una lactancia materna que no siempre es fácil, para lo que necesita mucha tranquilidad, intimidad y paciencia. Miles de emociones y sentimientos están a flor de piel, y no siempre es todo tan bonito como contaban. En definitiva, lo que menos le apetece es tener la habitación del hospital o el salón de su casa, lleno de gente a la que poner buena cara y servir café.

La mujer que acaba de parir y el recién nacido necesitan tranquilidad e intimidad. A veces con sólo el apoyo del papá les será suficiente. Otras veces, necesitarán ayuda de su círculo más cercano (padres, hermanos, amigas íntimas…). Perteneces a este círculo y la mamá requiere de tu apoyo, podrás ser un pilar muy importante para ella. Si por el contrario tu visita es para conocer al recién nacido y felicitar a la nueva mamá… puede esperar hasta que ambos estén adaptados (y esto puede llevar muchas semanas, ten paciencia).

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2 Comentarios
Buenísimo el articulo. Saludos.
Gracias blanca ^^