
Para empezar, el tema del bilingüismo es complejo. Si los padres estáis pensando en educar a vuestros hijos en un entorno bilingüe, hay que tener claro que hay que ser muy constante y los niños deben estar expuestos constantemente a ambas lenguas.

El término bilingüismo no tiene una definición única; existen varios tipos de bilingüismo que tienen que ver en su desarrollo factores sociológicos, políticos, culturales, entornos sociales, entornos pedagógicos, etc.
En éste artículo podéis ver varias definiciones que se han dado en diferentes décadas. Pero la definición más simplificada y común que conocemos hoy día se refiere al hecho de dominar dos lenguas indistintamente.
Aún así ser bilingüe no solo implica manejar unos códigos lingüísticos en dos lenguas distintas, sino también estar inmerso o al menos entender la cultura de las distintas comunidades de hablantes de las dos lenguas.
En esta entrevista, el profesor e investigador Albert Costa responde a algunas de las preguntas sobre el bilingüismo que vamos a tratar en breve. Entre ellas destaca que se puede decir que una persona es bilingüe desde la cuna cuando crece con dos lenguas en su familia. Pero, como se señala en el artículo de Albert Costa, el bilingüismo pone al cerebro en una competición constante entre las dos lenguas. Lo que quiere decir que no existe un bilingüismo «puro», es decir, el hecho de haberse criado en un entorno bilingüe no implica ser nativo al mismo porcentaje de ambas lenguas. Siempre habrá una de ellas dominante y la otra será igual de potente en el cerebro pero ligeramente menos dominante.
En este artículo de José Gambín se puede entender como el bilingüismo absoluto es en realidad una quimera.
Respondiendo a la pregunta que da título a éste artículo:
Vamos a empezar desglosando los modelos de familias bilingües más comunes.

Según la doctora Orlanda Varela, podemos distinguir entre 3 tipos de familias bilingües:
Esta breve clasificación de los modelos de familias bilingües da una orientación sobre el tipo de bilingüismo que podemos encontrar y potenciar en los diferentes entornos familiares. Basándonos en el artículo Criando niños bilingües de el periódico El País, hemos leído sobre el tema con más profundidad y se podría concluir con una frase de la doctora Varela: «Los idiomas se aprenden a base de diálogo, de preguntas y respuestas, de prueba y error y de autocorrección.»
Ahora bien, un niño aprende a hablar en una familia bilingüe de manera más lenta. El hecho de estar expuesto a dos lenguas desde la cuna, hace que ambas estructuras lingüísticas tarden más en asimilarse. Los padres no deben preocuparse porque un niño bilingüe tarde más en hablar. Es completamente normal, hay dos lenguas simultáneas en su cerebro y están en conflicto. Este «conflicto» es tremendamente positivo, el niño desde que es bebé está expuesto a muchísimos más sonidos y entonaciones que un bebé monolingüe.

Es frecuente que una vez el niño empiece a hablar mezcle las dos lenguas tanto en sus estructuras como en su vocabulario. El niño de familia bilingüe tiene en su cerebro desde que es bebé dos sistemas lexicales diferentes. Esto implica muchísimas ventajas en su desarrollo del lenguaje. Una vez el niño pasa las etapas de aprendizaje, pasará de una lengua a otra con fluidez y naturalidad y sin errores en ninguna de ellas.
De hecho, según el artículo Bilingüismo del neurobiólogo José R. Alonso, «los bilingües son mejores que los monolingües a la hora de detectar errores gramaticales». Además mantienen sus cerebros más abiertos a aprender más lenguas y más sonidos durante más tiempo que los monolingües.
Esto entonces, nos plantea otra pregunta:
Las respuestas de un gran número de investigadores en ésta cuestión coinciden de una forma muy concisa: «cuanto antes, mejor.»

Es importante los niños empiecen a familiarizarse con el léxico (vocabulario) y los fonemas (sonidos) a una edad temprana, desde la cuna. Si lo hacen, aprenderán las dos lenguas fácilmente y tendrán una mayor capacidad para adquirir mas lenguas en el futuro.
Hay muchísimas más ventajas que inconvenientes en el hecho de tener dos lenguas en la mente. Según numerosos estudios, los pocos inconvenientes más comunes se resumen en que el niño bilingüe tiene un vocabulario más limitado que el niño monolingüe.
El bilingüismo ralentiza la denominación de las cosas, a menudo los niños y adultos bilingües tardan más en encontrar la palabra que necesitan puesto que el «cerebro tiene que discernir entre dos palabras, en una lengua u otra.»
El tener la oportunidad de ser bilingüe es fascinante y la apertura mental que da a los niños desde que son bebés es digna de ser aprovechada. Os animo una vez más a los padres bilingües que aprovechéis esa herramienta que tenéis. Es importante tener mucha disciplina y hablar a los niños en casa en las distintas lenguas a diario para conseguir que los niños adquieran las lenguas de manera natural.